VERDE, ES EL NUEVO NEGRO

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En esta plataforma damos importancia al hecho de poseer una certificación (sección info eco) como un valor añadido del producto, además de ofrecer credibilidad y confianza al consumidor.

Conocer a Daniel Uricoechea de Control Union Colombia, nos ha aportado un conocimiento muy valioso para nuestros miembros, es por ello que le solicitamos nos redactara un artículo sobre este tema para todos nuestros lectores y que compartimos.

La concientización colectiva hacia prácticas de consumo responsable, pasó de ser interés único de consumidores conscientes y entendidos, a convertirse en una megatendencia con crecimiento sostenido para distintos niveles de la cadena: productores de algodón, recolectores de material reciclable, fabricantes de fibras, textileras, maquilas de confección y comercializadores.

Este mayor compromiso y visión de las grandes marcas, orientado a la gestión de impactos socio-ambientales, replanteó las estrategias de suministro y ventas, y en la actualidad, logran hacer un engranaje de influencia sobre los consumidores, empleados, comunidades y las prácticas de producción de sus proveedores.

A través de las certificaciones de los procesos de producción, las empresas pueden promocionar y adaptar sus programas de responsabilidad corporativa; de esta forma, logramos conocer la gestión de compañías pioneras en las prácticas concretas y valores ambientales, como H&M (Hennes & Mauritz AB) de Suecia, Patagonia Inc. y Levi’s (Levi Strauss & Co) de los EEUU, C&A de Holanda, y almacenes de grandes superficies como Wal-Mart Stores Inc.

En el caso de H&M, su programa H&M Conscious declara el uso de materias primas “conscientes”, amigablemente  responsables con la sociedad y el medio ambiente. De esta forma se aprovisiona de materiales cultivados de manera orgánica (sin pesticidas ni agroinsumos químicos) como el algodón, el lino y el cáñamo pero además de fibras recicladas de post-consumo como algodón, lana, poliéster, Nylon que de otra manera podrían terminar como desechos con un alto impacto ambiental en el tiempo.

El uso de fibras sostenibles, vírgenes o recicladas, ha marcado un diferenciador en la industria de la moda, ofreciendo a los consumidores amplias opciones de materiales en sus prendas de vestir y accesorios. Este reaprovechamiento de las materias primas aporta al producto un alto valor agregado, dada la importante reducción en uso de tierras de cultivo, uso de agua para regadíos, emisiones de gases de efecto invernadero, empleo de recursos energéticos, aplicación de sustancias químicas, entre otros.

Las Declaraciones de Producción Responsable 

Para comprobar el cumplimiento de diferentes estándares de producción responsable, las empresas pueden optar por diversos niveles de declaración. Para empezar con la producción primaria de agricultura orgánica, existen los estándares de USDA-NOP, EU y JAS cuyo cumplimiento garantiza la producción de fibras de origen vegetal o animal, sin precursores químicos dañinos para el medio ambiente ni la salud humana.

Siguen en esta cadena varios estándares de producción y cadena de custodia; Producción cuando el alcance de la organización es la producción y transformación directa de la materia prima y debe cumplir con los principios y criterios del estándar, o de cadena de custodia (COC por sus siglas en inglés), cuando el alcance de la organización está relacionado sólo con la transformación de la materia prima y las actividades de distribución y comercialización de los productos transformados.

Encontramos estándares con amplia trayectoria en la industria textil, empezando por el Organic Exchange con dos variaciones en producción: OE100 que hace referencia a productos elaborados con un mínimo del 95% de contenido de fibras orgánicas; OE Blended cubre productos con contenido orgánico desde un 5% hasta un 99.9% de fibras certificadas orgánicas en donde se debe relacionar el porcentaje de mezcla de la prenda que corresponde a materia prima orgánica.

OE es un estándar con un enfoque ambiental por cuanto procura la reducción del uso de sustancias químicas nocivas para la salud y el medio ambiente. Otro estándar disponible es el Global Organic Textile Standard (GOTS) que de igual forma al OE permite el uso exclusivo de fibras orgánicas en la confección de la prenda, así como la mezcla con contenidos mínimos desde el 70% de uso de fibra orgánica. Sin embargo éste estándar, además de su alcance ambiental, agrega criterios de evaluación del impacto social de la producción por lo que se considera un estándar integral.

Nuevos Estándares

Los nuevos estándares de producción sostenible están revolucionando positivamente la industria de la moda; uno de los casos es del Global Recycle Standard (GRS), el programa de certificación de aquellas líneas de productos elaborados a partir de contenidos reciclados, considerando éstos como materiales que de otra forma terminarían en campos de desecho (basureros), en el mar o en cualquier espacio donde su impacto al medio ambiente perduraría por años en relación al tiempo de descomposición. El principio del estándar es reaprovechar estos “desechos” y convertirlos una vez más en materia prima para nuevos productos, devolviéndolos al ciclo productivo.

Uno de los ejemplos más comunes es el relacionado con el uso y reaprovechamiento de los envases plásticos (PET) de bebidas al ser recolectados, sanitizados, triturados y nuevamente convertidos en fibra para la fabricación de textiles hilados en nuevas prendas. Este estándar se considera un programa de sostenibilidad en la producción, por cuanto evalúa integralmente las condiciones sociales y ambientales del proceso, desde la recolección del material reciclable hasta la producción y comercialización de productos finales (vestuario, accesorios, ropa de hogar, etc.) elaborados a partir de estas fibras.

En el mundo, H&M es un gran ejemplo del uso del estándar de reciclaje GRS para certificar sus productos elaborados a partir de materiales reciclados como la lana, el algódón y el Nylon. En Colombia ya encontramos en el mercado ropa confeccionada con materias primas recicladas mezcladas con otras fibras vegetales (bambú, cáñamo, coco, etc.) como alternativas a las convencionales fibras “vírgenes” de algodón o de poliéster, y cuya producción nacional y uso, se están haciendo un lugar importante en la industria textil y los consumidores responsables.

El caso Colombiano

En Colombia existen importantes proyectos de producción de fibras orgánicas como la seda, que ejecuta la Corporación para el Desarrollo de la Sericultura del Cauca – Corseda. Ellos, además de confeccionar prendas orgánicas de la mano de reconocidos diseñadores, tienen un alto valor de responsabilidad social por su trabajo con familias del departamento en la elaboración artesanal de sus líneas.

También encontramos propuestas de apertura de mercado como la elaboración de nuestras tradicionales hamacas y sillas colgantes tejidas, elaboradas a partir de algodón orgánico y maderas certificadas de bosques reforestables, es así que las hamacas de LaSiesta se abren amplio espacio en el mercado europeo como un producto basado en tradición pero con materiales responsables e innovadores de alto valor agregado.

El consumo de productos certificados bajo estándares de responsabilidad social y ambiental, también apodados Verdes, se desliga de una moda en la industria para convertirse en una demanda consciente y de crecimiento continuo, en una sociedad de compradores que encuentran en éstos una opción para aportar a la solución conjunta de los retos de sostenibilidad del planeta que nos exigen las nuevas generaciones.

Control Union Colombia ofrece las herramientas de acompañamiento y certificación en los principales estándares globales aplicables a la industria de la moda, en las diferentes etapas desde la producción primaria hasta la comercialización de los productos finales.

Contacto

Daniel Uricoechea Percy

colombia@controlunion.com